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Este artículo es un esfuerzo de reflexión sobre la situación global actual donde se considera que Estados Unidos ha dejado de ser la potencia hegemónica, recayendo en un rol de potencia dominante y operando en un contexto donde el orden que le había brindado el consentimiento a su dominación se encuentra resquebrajado y sin posibilidades a corto o mediano plazo de recomponerse. Esta situación genera un importante grado de incertidumbre para los Estados medianos y pequeños, la mayoría de la sociedad internacional. En este sentido, el propósito de este artículo es reflexionar sobre las posibilidades que tienen este tipo de Estados de vincularse con otros Estados en un momento de mayor tensión entre las potencias y de una supuesta inflexibilidad en la conducción de sus políticas exteriores. No se considera correcta la lectura que básicamente elimina la agencia de este tipo de Estados y les determina a plegarse a una u otra potencia, usualmente la potencia dominante. En cambio, se argumenta, que el contexto actual les permite un margen de maniobra (hedging) para que, sin necesariamente antagonizar a la potencia dominante o sus rivales, los Estados medianos y pequeños puedan diversificar y profundizar sus relaciones con otros Estados con una lectura e intereses afines sobre el contexto internacional actual, que les permita ejercer mayor autonomía en la conducción de sus políticas exteriores. Para ello se analiza y se ofrece el ejemplo de las relaciones entre América Latina y Japón.