Análisis semanal 121: THAAD o No THAAD? El Dilema Surcoreano en Tiempos Electorales (22 de marzo de 2017)

Año: 
2017
Autor(es): 

 

A inicios de este mes, Estados Unidos confirmó el inicio de la instalación del sistema de Defensa de Área de Alta Altitud Terminal, mejor conocido como THAAD (por sus siglas en inglés), al sur de Seúl en Corea del Sur. Su instalación ha causado incomodidad a naciones vecinas como Rusia y especialmente a China. Además ha generado un intenso debate dentro de la misma Corea donde la coyuntura política actual no es la mejor después de los escándalos de corrupción que forzaron la renuncia de la presidenta Park, y unas elecciones adelantadas en mayo.

Fuente: The New York Times.

Pero, ¿Qué es el THAAD y cómo funciona?

El THAAD es un avanzado sistema antimisil estadounidense, que según sus creadores, tiene una efectividad del 99.9% contra proyectiles de corto y medio alcance. El sistema detecta el lanzamiento de misiles enemigos mediante potentes radares los cuales envían una señal para el lanzamiento de misiles tierra-aire desde un camión previamente instalado –cada lanzador tiene una capacidad de ocho misiles-, los proyectiles lanzados por el THAAD interceptan de frente a los lanzados por el enemigo en su fase terminal (fase de descenso). Lo innovador de este sistema es que sus misiles carecen de cabezas cargadas (sin explosivos), el THAAD utiliza la fuerza cinética de sus misiles para dar un “hit-to-kill” a los proyectiles enemigos, tanto dentro como fuera de la atmósfera (1); diferenciándose de los sistemas convencionales donde los misiles interceptores tratan de alcanzar a los proyectiles enemigos para después auto-detonarse con la intención de destruirlos o al menos desviarlos de sus objetivos.

Fuente: Raytheon (2).

La decisión para el despliegue del THAAD en tierras surcoreanas ha generado controversias, tanto fuera como dentro de la misma Corea. Líderes de distintos partidos políticos han tenido posiciones encontradas a favor y en contra, también ha provocado protestas por parte de algunos ciudadanos preocupados por las consecuencias de la instalación del sistema. Todo esto en medio de una crisis política donde el Tribunal Constitucional de Corea del Sur acaba de hacer efectiva la remoción de su cargo a la presidenta Park Geun-hye. Como si esto fuera poco, Rusia y China han mostrado su malestar por la instalación del THAAD. Beijing ha mostrado su abierta oposición, e incluso ha tomado represalias económicas en contra de Seúl. Sin olvidar, las crecientes amenazas, pruebas nucleares y balísticas por parte de Pyongyang.

Beijing ha basado su oposición en dos argumentos: Primero, los poderosos radares AN/TPY-2 del THAAD le darían a EUA la capacidad para monitorear más allá de Corea del Norte incluyendo buena parte de China (3). Estos podrían generar nuevos datos para los sistemas defensivos estadounidense sobre los movimientos chinos, lo que naturalmente China ve como una intromisión que atenta contra su seguridad, y algo que podría darles a los estadounidenses una ligera ventaja en caso de conflicto. Segundo, el despliegue del THAAD altera el delicado balance de poder en el noreste de Asia, lo que podría generar una carrera armamentista y poner a la región al borde de la guerra.

Pocos días después de la instalación, China reacciono rápidamente implementado varias represalias económicas unilaterales. Lo que inició como manifestaciones del pueblo Chino contra el desarrollo del THAAD y un boicot contra el conglomerado de tiendas del grupo Lotte –empresa surcoreana que cedió parte de un terreno para la instalación del sistema anti-misil- ha llevado al cierre de operaciones del grupo empresarial, la cancelación de vuelos chárter entre China y Corea, la cancelación de las ventas de paquetes turísticos asía Corea (4) –un destino de compras y turismo muy popular para los chinos-, etc. El uso de coerción económica por razones políticas ha sido una práctica cada vez más común por parte de China, como sucedió en disputas con Japón en 2010 y Filipinas en 2012 (5).

Lo cierto es que Estados Unidos ya cuenta con un THAAD instalado en Guam (6) cuatro años atrás, y con dos radares muy similares en puntos estratégicos de Japón. Asimismo, el THAAD no tiene capacidad de alcanzar misiles balísticos intercontinentales como los que China posee, y no representa una amenaza directa, ya que como se explicó anteriormente, las cabezas de sus proyectiles no están cargadas. Finalmente, en ocasiones anteriores, sobre los cielos surcoreanos han sobrevolado bombarderos B-52, y por sus aguas han navegado submarinos nucleares y portaaviones estadounidenses, los cuales sí representan un gran poder de ataque y un enorme peso en la balanza de poder.

Por lo que la razón de fondo del disgusto de China podría ser otra, una razón más geopolítica que técnica, como lo es la interferencia de Estados Unidos en lo que China considera su espacio de influencia –su vecindario- y como Washington sigue siendo un actor dinámico en la región con capacidad de mover recursos militares a su antojo. Movimientos como este demuestran que Estados Unidos sigue siendo el líder militar de la región, poniendo a China en un segundo plano, imagen que China está intentando cambiar. Por ejemplo, China ha tratado de acercarse a Corea del Sur y alejarla de la órbita estadounidense, por lo que el despliegue del THAAD representa un nuevo retraso en sus planes para proyectarse como un verdadero líder regional.

Independientemente de las razones de Beijing, el debate dentro de Corea del Sur sobre el THAAD continúa. China es el mayor socio comercial de Seúl por lo que algunos están preocupados por las consecuencias económicas, otros han sugerido que una estrategia militarista hacia Corea del Norte podría generar mejores resultados; finalmente están los que defienden la instalación del THAAD y la alianza con EUA como la única manera de salvaguardar la seguridad nacional y mantener a raya al vecino del norte.

Con las primeras partes del THAAD ya en tierras surcoreanas su implementación parece ser una realidad. Sin embargo, después de la destitución de la presidenta Park, Corea tendrá nuevas elecciones en mayo, lo que podría cambiar el panorama actual. El acuerdo para el despliegue del sistema anti-misil fue tomado bajo la actual administración del Liberty Korea Party –una alianza política conservadora pro-Estados Unidos y de línea dura contra Corea del Norte-, que debido a los recientes escándalos de corrupción sufre de una creciente impopularidad. Por otra parte, el partido de oposición Democratic Party of Korea –de centro izquierda que aboga por estrategias menos agresivas asía el vecino del norte, y más desconfiados de la alianza con EUA- gozan de una creciente popularidad que los han clocado como favoritos en los últimos sondeos. Sus líderes incluso han reclamo la falta de ratificación del parlamento para la instalación del THAAD (7). En tercer lugar, el People’s Party –de centro y tercera fuerza política de Corea del Sur- está de acuerdo con el THAAD.

El dilema surcoreano sobre el THAAD se resolverá finalmente hasta después de las elecciones. El comercio con China, la manera de lidiar con Pyongyang, y la necesidad de seguridad nacional son algunas de las variables para solucionar el dilema. Todo esto a menos de dos meses de las elecciones adelantadas en medio del turbulento contexto político-social actual de Corea del Sur.