Análisis semanal 287: La hipocresía del petróleo: juegos de poder entre, Irán, Arabia Saudita y Estados Unidos (23 de septiembre de 2019)

Año: 
2019
Autor(es): 

 

Aunque estamos en la época del transporte limpio y la energía ambientalmente amigable y día con día vemos como los movimientos ecológicos ganan terreno en su lucha contra el cambio climático; sin embargo, contradictoriamente, estamos también, en tiempos donde el petróleo sigue siendo un potencial gestor de guerras.

El día 14 de septiembre, el ataque de un escuadrón de drones a dos instalaciones petroleras en Arabia Saudita, obligaría a reducir en un 50 % la producción del segundo productor mundial; (un aproximado de 5.7 millones de barriles diarios, según Adbulaziz bin Salman, ministro de Energía saudí). [1]

Ante estos ataques, los hutíes de Yemen (grupo rebelde también conocido como Ansar Allah -Partidarios de Dios-, adherentes a una rama denominada zaidismo  del islam chiita que controla una parte importante de Yemen, un país estratégico de la península arábiga que limita con Arabia Saudita y que se considera la sede del Al Qaeda en el Golfo Pérsico) se atribuyeron la responsabilidad del ataque, pero según el gobierno estadounidense, en la persona del secretario de estado Mike Pompeo, el responsable verdadero es Irán.

Los responsables militares sauditas, que presentaron restos de los drones y misiles de crucero supuestamente usados en los atentados, alegan que, por su sofisticación técnica avanzada, no están dentro de las posibilidades de los insurgentes yemenitas, por lo que acusan a los rivales iraníes de estar detrás de esta agresión originada en el norte de la península.

Resulta acomodaticio para el gobierno estadounidense, tomar partido por sus aliados wahabíes considerando que Irán y Arabia Saudita han sido rivales desde muchísimos años.

Pero, ¿qué sucedió entre estos países y cómo Estados Unidos se beneficia de su conflicto?

En primer lugar [2], la rivalidad entre Arabia Saudita e Irán tiene sus raíces en la religión; Irán es de predominancia chiita, mientras que Arabia Saudita es la principal potencia musulmana sunita.

En los últimos quince años, catalizado por la invasión de Estados Unidos a Irak en el año 2003 que derrocaría a Saddam Hussein, desplazó a un gobierno árabe sunita y le dio camino a un gobierno chiita en Bagdad. Seguidamente, y con los levantamientos árabes en el mundo, ambos gobiernos saudí e iraní, expandieron su influencia en Siria, Bahréin y Yemen.

Esta rivalidad ha empeorado al estar Irán ganando la lucha regional; en Siria, las fuerzas gubernamentales superan a los grupos apoyados por los saudíes, sin contar con que Mohammed bin Salman el hijo del actual rey de Arabia saudí, príncipe heredero y ministro de defensa, empeora el estado de tensión de la región con la guerra en contra del movimiento rebelde yemení, esto con la clara intención de frenar la influencia iraní en este país.

En esta nueva guerra fría contemporánea, donde los países no pelean de manera directa, pero se involucran en guerras a través de toda la región; Siria, Yemen y las vías estratégicas petroleras del golfo pérsico se han convertido en escenarios de conflicto.

A pesar de que ambos países no están preparados para un conflicto directo, el reciente ataque pone en alerta a las potencias internacionales; principalmente a Estados Unidos.

Este país requiere de absoluta libertad de tránsito en el Golfo, específicamente en el estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más importante del mundo ya que conecta a los productores de petróleo con los mercados de Asia Pacífico, Europa y América del Norte. Este paso, con dos vías marítimas de tres kilómetros cada una ve pasar casi la quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo, por lo que cualquier situación que bloquee las vías y detenga el transporte de crudo, sería una justificante para una intervención militar.  

Ante el ataque a las instalaciones de refinado saudíes, el gobierno estadounidense acudió a su reserva estratégica de crudo, existente desde 1973 y que ha sido utilizada en escasas ocasiones en la historia (1991 como resultado de la devastación provocada por el huracán Katrina, durante la Operación Tormenta del desierto y en el contexto provocado por la primavera árabe [3]), como un medio de intervenir en los precios y reducir los efectos desestabilizadores en el mercado.

El ataque a las instalaciones saudíes afectó el mercado del petróleo por completo; en Europa el precio del crudo Brent (la referencia en el continente) aumentó un 14.59 %, superando el mayor repunte de 13.7 % que ocurrió 28 años atrás. El petróleo texano (WTI) aumentó, en cuestión de minutos al cierre de la jornada un 14.8 %, que es aproximadamente 62 dólares por barril, el mayor ascenso en el precio desde la crisis del 2008. [4]

Cortinas (2019) expone que: “[…] el impacto está cuantificado en un recorte de la producción de 5.7 millones de barriles diarios, el 50 % de la oferta de Arabia Saudí y el 5 % de la capacidad de bombeo mundial” (Cortinas, 2019.) [5]

En la actualidad, Estados Unidos es el mayor productor de petróleo crudo en el mundo con doce millones de barriles diarios sobre todo gracias a la tecnología del fracking (fracturación hidráulica); Rusia produce once millones y finalmente Arabia Saudita con diez millones. Sin embargo, el país con mayor producción de petróleo importa aproximadamente nueve millones de este todos los días. [6]

Si bien es prematuro determinar si este ataque significaría un aumento notorio en los precios que el público observa cada vez que se acerca a llenar el tanque de su carro y considerando que en el pasado la economía se ha ajustado sin pestañear ante cuestiones políticas; si preocupa el aumento de las tensiones entre los países de la región y su afectación en el corto plazo en la economía, al punto de acelerar los pronósticos que avizoran una recesión a nivel mundial.

Por lo pronto, sigue siendo el nuestro un mundo en donde las razones religiosas, se mezclan con las políticas, generando consecuencias económicas y provocando amenazas y beligerancia, en un constante pulso entre actores que muestran su músculo militar para seguir reforzando sus zonas de influencia en un panorama que muchos creían sería superado en este tercer milenio.

Referencias bibliográficas.

[1] Redacción. (16/septiembre/2019). Qué se sabe de los ataques a la principal refinería de petróleo del mundo y qué efecto podrían tener en el precio del crudo. BBC News Mundo. Recuperado de: [https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49709721]

[2] Marcus, J. (17/septiembre/2019). 5 claves para entender la histórica rivalidad entre Irán y Arabia Saudita (y qué tan cerca están de un conflicto armado). BBC Mundo. Recuperado de: [https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49722157?SThisFB&fbclid=IwAR1vU2QrKL8Q4XPR2_2W4-CYLeEV0YP7DHOIjO8uacgWqYoGn8xg6rsXlu8]

[3] BBC Mundo. (17/septiembre/2019). Ataque en Arabia Saudita: por qué Estados Unidos guarda millones de barriles de petróleo bajo tierra. BBC News Mundo para El Mostrador, Chile. Recuperado de: [https://m.elmostrador.cl/dia/2019/09/17/ataque-en-arabia-saudita-por-que-estados-unidos-guarda-millones-de-barriles-de-petroleo-bajo-la-tierra/]

[4] Cinco Días. (16/septiembre/2019). El petróleo vive una jornada histórica y se dispara un 15%. Cinco Días, El País. Recuperado de: [https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/09/15/economia/1568542075_521182.html]

[5] Ibídem.

[6] Op. Cit.