Análisis semanal 142: Riesgo de escalada en el Levante (21 de junio de 2017)

Año: 
2017

 

La guerra contra el Estado Islámico de Irak y el Levante (DAESH) ha entrado en una fase decisiva. La ciudad de Mosul, último reducto del DAESH en el norte de Irak está a punto de ser tomada por completo por el Ejército iraquí, que ya ha entrado a su casco antiguo y ha tomado el barrio de Bab Sinyar, lo que deja a la organización terrorista con apenas una pequeñísima fracción del territorio que controlaba en Irak desde mediados de 2014.

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El pasado 31 de mayo, el autoproclamado “gran muftí” del DAESH y uno de sus principales teóricos, Turki ben Ali, fue abatido en la ciudad de Al-Mayadin, en la provincia siria de Deir al-Zur, cerca de la frontera con Irak. Adicionalmente, el 11 de junio se informó de la supuesta muerte del líder de la organización Abu Bakr al-Baghdadi, durante un bombardeo ruso en Raqqa, último bastión del DAESH en Siria. Aunque esta noticia no ha sido confirmada, es evidente el cerco a que están sometidos los combatientes takfiríes y sus líderes, tanto en Siria como en Irak.

El control territorial del DAESH colapsa y los acontecimientos en el terreno auguran más derrotas para las organizaciones terroristas. No obstante, el conflicto en Siria podría tornarse en una confrontación geopolítica aún más intensa una vez que la amenaza del DAESH y la de otros grupos extremistas sea atenuada. El gobierno sirio y sus aliados, Irán, Rusia y las milicias chiitas, han logrado imponer su voluntad en casi todos los frentes de combate a las organizaciones yihadistas y a sus patrocinadores (Qatar, Arabia Saudí, Turquía, etc.), y han dejado en entredicho la posición de países como Estados Unidos, Francia o Reino Unido, que desde el inicio del conflicto apostaron a la salida del poder del presidente Bashar al-Assad, y cuyo “compromiso” en la lucha contra el terrorismo ha sido siempre ambiguo.

El pasado 19 de agosto, el diario árabe Asharq Al-Awsat, publicó una entrevista a Robert Ford, antiguo embajador estadounidense en Damasco, quien reconoció que el gobierno sirio y sus aliados, incluido Irán, eventualmente superarían los esfuerzos de EE. UU. para asegurar influencia en Siria. Ford agregó que el presidente al-Assad “había ganado” la guerra, y el juego de EE. UU. para derrocarle “estaba terminado”. Predijo también que al-Assad mantendría su fortaleza en el oeste del país (donde se ubican los principales centros urbanos), y que Irán reforzaría a las fuerzas pro-gubernamentales, todo lo cual obligaría a la retirada estadounidense del Este de Siria (1).

Las afirmaciones de Ford se producen apenas unos días después de que se dio a conocer que el Mayor General iraní Qassem Soleimani, comandante de las Fuerzas Qods de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRII), había arribado –al mando de diversas milicias chiitas- a la frontera iraquí con Siria (2), lo cual supone un avance sin precedentes de las fuerzas pro-gubernamentales, y una ampliación del posicionamiento estratégico de Irán y diversas milicias chiitas a las que coordina. El avance iraní en Siria, al mando del General Soleimani, permite ahora a Teherán controlar líneas de suministro a través de Irak, uniendo a la República Islámica con Siria y Líbano. No obstante, consolidar dicha franja de terreno podría ubicar a Irán en línea de colisión con grupos de oposición sunníes que son apoyados por varios centenares de militares de EE. UU., y eventualmente como con las milicias kurdas, aliadas también de EE. UU. que, ante el vacío de poder dejado paulatinamente por el DAESH, pretende llegar a controlar la frontera sirio-iraquí.

Irán, que cuenta con varias ventajas estratégicas en el terreno, manifiesta también su poderío con la introducción de nuevas capacidades militares en la escena. Como represalia por los ataques terroristas llevados a cabo en Teherán por miembros del DAESH el pasado 7 de junio, Irán bombardeó con misiles de tipo Zolfaqar posiciones de esta organización en Deir al-Zur. Según los CGRII, el ataque fue además una “poderosa advertencia” a las organizaciones terroristas de la zona y a quienes las apoyan fuera de la región (3).

El uso -por primera vez en décadas-  de misiles indica patentemente que Teherán busca dejar claro que es un jugador de primera línea en la región, lo que plantea un escenario de creciente confrontación con EE. UU., que en las últimas semanas ha elevado el nivel de hostilidad contra Irán. Considérense algunos acontecimientos recientes. Muchos analistas coinciden que las medidas adoptadas por Arabia Saudí y otros países de la región contra Qatar (avaladas y celebradas por el presidente Trump), eran en realidad una amenaza que tenía como destinatario último a Irán. A mediados de mayo, el gobierno estadounidense aprobó nuevas sanciones contra el programa de misiles de Irán, y hace dos semanas el Secretario de Estado Rex Tillerson afirmó que la posición oficial de la Administración Trump hacia Irán era el apoyo al “cambio de régimen”, reavivando una política que había sido descartada por ineficiente durante el gobierno del presidente Obama. Por otro lado, en el campo de batalla ya han tenido lugar enfrentamientos directos entre Irán y EE. UU., país que en las últimas semanas derribó un par de aviones no tripulados iraníes.

Entender que el curso de la guerra en Siria parece tener una trayectoria prácticamente irreversible es algo que ya ha admitido el nuevo presidente francés Emmanuel Macron, quien afirmó el 21 de junio que “no veía la salida del poder del al-Assad como una precondición para resolver la crisis y que no consideraría su destitución como una solución al conflicto” (4). Sin embargo, no parece probable que EE. UU. reconozca que su apuesta de destituir a al-Assad y desmembrar Siria fracasó.  Tampoco es factible que admita que, desde el inicio del conflicto, cifró esperanzas y apoyo en sectores políticos poco confiables o incapaces de cambiar de forma decisiva el curso de los acontecimientos.

Obviar estas realidades, y alimentar una escalada de enfrentamientos contra Irán en aras de alcanzar metas militares y políticas poco realistas no parece ser el camino de una política sabia, ni mucho menos exitosa hacia la región. Sin embargo, en el marco de la ininteligible y caótica política del presidente Trump hacia la zona, esta posibilidad parece estar a la vuelta de la esquina.

 

Notas

(1)   Asharq Al-Awsat Interview: US Ambassador to Syria Robert Ford. Asharq Al-Awsat. https://english.aawsat.com/theaawsat/features/asharq-al-awsat-interview-us-ambassador-to-syria-robert-ford

(2)   لشکر فاطمیون به مرز عراق و سوریه رسید؛ اقامه نماز شکر به‌همراه «حاج قاسم» +تصاویر اختصاصی. Tasnim News. https://www.tasnimnews.com/fa/news/1396/03/22/1434410/لشکر-فاطمیون-به-مرز-عراق-و-سوریه-رسید-اقامه-نماز-شکر-به-همراه-حاج-قاسم-تصاویر-اختصاصی

(3)   IRGC says world supports missile strikes on Daesh in Syria. PressTV. http://www.presstv.ir/Detail/2017/06/20/525951/Iran-missile-strikes-Daesh

(4)   Francia coincide con Rusia y rechaza salida de Al-Asad en Siria. HispanTV. http://www.hispantv.com/noticias/francia/345196/siria-bashar-salida-assad-macron-rusia-putin