Mensaje de error

  • Deprecated function: preg_replace(): The /e modifier is deprecated, use preg_replace_callback instead en hl_spec() (línea 379 de /soporte2/home/opi/public_html/sites/all/modules/contrib/htmLawed/htmLawed/htmLawed.php).
  • Deprecated function: preg_replace(): The /e modifier is deprecated, use preg_replace_callback instead en hl_spec() (línea 379 de /soporte2/home/opi/public_html/sites/all/modules/contrib/htmLawed/htmLawed/htmLawed.php).

Análisis semanal 76: Turquía en Siria: ¿seguridad nacional o cortina de humo? (29 de agosto de 2016)

Año: 
2016

 

Desde hace algún tiempo Turquía ha estado inmersa dentro de una tormenta impetuosa de problemáticas, no solo por la convulsa situación regional, sino que también por una cada vez más difícil situación interna. El país turco pasó de buscar tener buenas relaciones con todos los vecinos, a tener ásperas y pésimas relaciones con todos los vecinos, especialmente si se tiene en cuenta su posición en el conflicto sirio, en contra tanto del presidente sirio Bashar al-Assad, como de los kurdos que viven y luchan en Siria. Además de esto, las relaciones de Turquía con sus aliados (la Unión Europea y los Estados Unidos) se han enfriado en gran manera. Pero la situación pareció llegar a su clímax cuando en noviembre de 2015 el ejército turco derribó un avión militar ruso cerca de la frontera con Siria. Esto marcaría un conflicto diplomático con Rusia, la cual impuso sanciones económicas a Turquía que afectaron en buena medida su economía.

A pesar de todas estas problemáticas que Turquía debía enfrentar en el plano exterior, lo cierto es que, ante la sorpresa de todo el mundo, su peor amenaza no vendría del exterior sino del interior del país. El 15 de julio de 2016, una parte del ejército, anónima y altamente misteriosa, buscó llevar a cabo un golpe de Estado contra el polémico y carismático presidente, Recep Tayyip Erdoğan, y el gobierno del partido gobernante AKP (por sus siglas en turco). El golpe de Estado militar falló por no contar, entre otras cosas, con el apoyo de los altos mandos del ejército ni con el aval de la mayoría de la población, pero aun así logró recordar los duros episodios que la democracia turca ha vivido en manos de los militares, ya sea por golpes de Estado (1960 y 1980) o por “intervenciones indirectas” o golpes suaves” (1971 y 1997).

Inmediatamente después del fallido golpe, las autoridades electas turcas culparon al sheikh turco auto-exiliado en Estados Unidos, Fethullah Gülen, y su organización Hizmet (servicio) de ser los autores intelectuales del golpe de Estado. Las acusaciones contra el Hizmet y Gülen, aunque pueden ser ciertas, más parecen ser la excusa perfecta para por fin eliminar un enemigo de la escena política del país, ya que, a pesar de que el AKP y el Hizmet fueron aliados por mucho tiempo, desde el año 2013 entraron en un serio conflicto entre sí. La prensa y los medios de comunicación del país incluso acusaron a los Estados Unidos, la UE e Israel de estar detrás de los esfuerzos golpistas, demostrando lo que Ryan Gingeras (1) llama un elemento persistente de paranoia en el sistema político turco, incluso desde su fundación como República. Lo cierto es que para este punto demostrar quién estuvo detrás de los esfuerzos golpistas parece una tarea sumamente difícil, sino imposible.

Recep Tayyip Erdoğan aprovechó el fallido golpe para ampliar sus poderes ejecutivos, así como también para eliminar a toda oposición política en contra de su mando dentro del Estado. La “purga” que ha llevado a cabo el gobierno del AKP desde entonces ha involucrado a miles de personas, empezando por el ejército, la policía y el Poder Judicial, para luego pasar fuera del Estado, en las universidades y medios de comunicación del país (2). La magnitud de los arrestos y las faltas al debido proceso en contra de los acusados sugieren que Erdoğan ha aprovechado el momento para acumular todo el poder posible en su persona.  

El manejo de la situación interna postgolpe acarreo las críticas de la UE y los Estados Unidos. No obstante, las autoridades turcas han hecho oídos sordos de las críticas europeas, considerándolas una muestra más de la discriminación del continente en contra de Turquía, y su mala fe de no querer admitir al país dentro de la UE, incluso amenazaron con traerse abajo el acuerdo sobre los migrantes con la UE, a menos de que las autoridades europeas levanten el visado para los ciudadanos turcos antes de octubre 2016 (3). Con respecto a los Estados Unidos, la negativa de extraditar a Gülen a suelo turco, sin evidencia previa, para ser procesado es tomada en el país como muestra de que el país norteamericano estaba detrás de los esfuerzos golpistas.  

El deterioro de las relaciones con la UE y los Estados Unidos se ve actualmente marcado por la normalización de las relaciones entre Rusia y Turquía. Esta normalización empezó desde junio de 2016, mes en el cual el presidente Erdoğan envió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, una carta de disculpa por el derribo del avión ruso en noviembre de 2015. Luego del envío de la carta se acordó una reunión bilateral a ser celebrada en agosto de 2016, pero antes de la reunión, el mismo intento de golpe de Estado ayudó a mejorar la situación entre ambos países. El día siguiente después del golpe el presidente Putin llamó a Erdoğan para darle su apoyo, lo cual fue muy importante, dado que Barak Obama solo lo hizo unos días después del golpe. Esto hizo que surgiera el rumor de que la inteligencia rusa había advertido a Erdoğan de las intenciones golpistas antes de que las realizaran, lo que llevó al fracaso del golpe. No es posible verificar si esto es cierto o no, aunque es altamente sospechoso (4).

Luego de esto, Rusia y Turquía en la reunión del 9 de agosto de 2016 entre Putin y Erdoğan, acordaron normalizar paulatinamente las relaciones bilaterales. Esto fue un triunfo tanto para Erdoğan, dado el golpe de las sanciones rusas a la economía turca, como para el mismo Putin, ya que Rusia a su vez se encuentra sufriendo sanciones internacionales por el conflicto en Ucrania, y necesita de todos los socios comerciales posibles. No obstante, esto no significa, al menos por el momento, un realineamiento de Turquía hacia Rusia, dado que todavía existen varios puntos de tensión entre ambos países, como la construcción del llamado Turkish Stream, el oleoducto y gasoducto que Rusia desea construir atravesando el Mar Negro y Turquía para abastecer de petróleo y gas natural a Europa como alternativa a la vía que pasa por Ucrania. Asimismo, está la cuestión sobre una posible construcción de una planta nuclear en Turquía con capital ruso, y también, la posición discordante que ambos países sostienen en torno al conflicto sirio. Estos puntos de tensión no parecieran poderse apaciguar en el corto plazo, pero aun así Estados Unidos y la Unión Europea deberían de preocuparse y hacer todo lo posible por evitar un mayor acercamiento entre Rusia y Turquía, ya que en este último incluso se está empezando a hablar de salir de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Perder a Turquía como aliado significaría un duro golpe en general a la OTAN, y en específico a la lucha en contra del Daesh (5).

En el marco de este contexto, y con un recrudecimiento del conflicto kurdo en el país, por parte del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), es que Turquía ha decidido intervenir directamente con tropas de su ejército en territorio sirio. Esta intervención militar en suelo sirio, aunque motivada, con cierto grado de razón, con el objetivo de resguardar la seguridad nacional de Turquía, no puede sino generar la leve sospecha de que también está motivada para hacer que la población turca disperse su mirada de los crecientes problemas internos del país: el creciente autoritarismo de Erdoğan, evidente desde las protestas Gezi en 2013, pero más fuerte y represivo luego del intento golpista; el deterioro económico que vive el país; el creciente estado de inseguridad por actos terroristas llevados a cabo por el Daesh, y por la lucha contra el PKK; entre otros.

La operación militar turca “Escudo del Éufrates” en suelo sirio, iniciada el 24 de agosto de 2016, se planteaba por objetivo asegurar la frontera noreste de Siria con Turquía, al buscar erradicar al Daesh de la localidad de Jarablus. Al día de hoy, este objetivo ha sido conseguido, pero en realidad Turquía también tiene otro objetivo con esta operación militar: evitar que los militantes kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG) tomen el control de la frontera noreste de Siria, y colaboren con el PKK en su lucha contra el Estado turco. La posible toma de control de esta parte de la frontera por parte del YPG, no sólo suponía la unión de fuerzas entre éste y el PKK, sino que también una consolidación de territorio significativa que, junto con el territorio que los kurdos iraquíes ya controlan en el norte de este país, la construcción de un Estado kurdo estaría más cerca de concretarse (6).

A pesar de lo anterior, no puede evitarse la sospecha de que Erdoğan ha buscado esta operación militar para generar una cortina de humo en la población turca, revirtiendo su mirada hacia el problema kurdo, y la “amenaza kurda contra Turquía”, en vez de los problemas internos que aquejan al país. Asimismo, esta operación militar también busca mandar un importante mensaje al exterior: el gobierno civil tiene el control total del ejército turco, y el intento de golpe de Estado no generó un impacto mayor en el país.    

Por lo tanto, la operación militar “Escudo del Éufrates” pareciera estar motivada tanto por preocupaciones de seguridad nacional, como también para generar una cortina de humo al interior del país, y de paso enviar un mensaje contundente al exterior de que el Estado de Turquía sigue consolidado y fuerte para hacerle frente a cualquier amenaza exterior. Sin embargo, al haber ingresado al conflicto sirio, Turquía parece más bien haberse empezado a sumergir dentro de un lodoso pantano del cual le costará mucho salir. No sólo Turquía se enfrenta ahora a las posibles represalias de grupos rebeldes que consideran su intervención una agresión y una amenaza, sino que también Turquía entró en una situación sumamente incómoda con respecto a la lucha de poder entre los Estados Unidos y Rusia, dentro del escenario sirio. Por un lado, de generarse un conflicto con los militantes kurdos del YPG, las relaciones con los Estados Unidos podrían deteriorarse aún más, y por otro lado, de generarse algún conflicto con las fuerzas del régimen de Bashar al-Assad, Turquía pondría en riesgo todo el proceso de normalización de las relaciones con Rusia. Habrá que esperar y ver cómo Turquía manejará la delicada situación en la que ingresó voluntariamente gracias a su intervención militar en Siria.

Notas

  1. Gingeras, R. (2016). Stranger than Fiction in Turkey. Foreign Affairs. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/articles/turkey/2016-08-09/stranger-fiction-turkey
  2. Tharoor, I. (2016) What the West struggles to understand about Turkey and Erdogan. The Washington Post. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/08/10/what-the-west-struggles-to-understand-about-turkey-and-erdogan/.
  3. DW. (2016). Turquía sopesa rescindir su pacto con la UE. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://www.dw.com/es/turqu%C3%ADa-sopesa-rescindir-su-pacto-con-la-ue/a-19440487.
  4.  Danforth, N. y Miller, C. (2016). Russia and Turkey Make Nice. Foreign Affairs. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: https://www.foreignaffairs.com/articles/turkey/2016-08-11/russia-and-turkey-make-nice.
  5. Shlykov, P. (2016). Russian-Turkish Relations: Quick to Destroy, Slower to Mend. Carnegie Moscow Center. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://carnegie.ru/commentary/?fa=64379.
  6. Ant, O. y Abu-Nasr, D. (2016). Turkish Army Starts Operation Against Syria to Secure Border. Bloomberg. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-08-24/turkey-coalition-begin-strike-against-islamic-state-in-jarablus.

Fuentes consultadas

Bonet, P. (2016). Putin y Erdogan inician la normalización entre Rusia y Turquía. El País Internacional. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/09/actualidad/1470754549_993207.html.

Gurkov, A. (2016). Opinión: El regateo de Erdogan y Putin. DW. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://www.dw.com/es/opini%C3%B3n-el-regateo-de-erdogan-y-putin/a-19461896.

Kumar, A. (2016). Making Sense of Turkey’s Intervention in Syria. Atlantic Council. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://www.atlanticcouncil.org/blogs/new-atlanticist/making-sense-of-turkey-s-intervention-in-syria.

Mourenza, A. (2016). Dos aliados de Estados Unidos se enzarzan en Siria y preocupan a Washington. El País Internacional. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/29/actualidad/1472486545_576015.html?rel=cx_articulo#cxrecs_s.

Roth, A. y Cunnigham, E. (2016). Turkey’s Erdogan pivots to Putin as tensions rise with the West. The Washington Post. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: https://www.washingtonpost.com/world/middle_east/turkeys-erdogan-pivots-to-putin-as-tensions-rise-with-the-west/2016/08/08/43c19884-5d93-11e6-84c1-6d27287896b5_story.html.

Ulgen, S. (2016). Turkey Needs Reassurance of the West’s Friendship. Carnegie Europe. [en línea]. [consultado el 29/08/16]. Disponible en: http://carnegieeurope.eu/publications/?fa=64333

Documento(s): 
AdjuntoTamaño
Icono PDF Análisis semanal 76.pdf931.4 KB